El Hospital San Juan de Dios de Zaragoza celebró el pasado sábado un concierto solidario en el Parque Grande José Antonio Labordeta, dentro de la campaña de sensibilización frente a la soledad no deseada, uno de los grandes retos de salud pública en Aragón.
El evento contó con la energía de Rock a la Par, la reflexión de Marisa Felipe y la implicación de decenas de voluntarios, familias y profesionales del hospital. Una cita que convirtió la música en compañía y en motor de solidaridad, reforzando el compromiso del centro con las personas más vulnerables.
La directora gerente del hospital, Berta Sáez, abrió el acto recordando el espíritu de San Juan de Dios:
“Hacer el bien, haciéndolo bien. Así nos lo dejó dicho San Juan de Dios. Y esta tarde, aquí en el Parque Grande, esa frase se hace música, se hace compañía y se convierte en una invitación a estar juntos”.
Durante su intervención, Sáez agradeció la colaboración del Ayuntamiento de Zaragoza, la fuerza de Rock a la Par y la mirada de Marisa Felipe para visibilizar la soledad. Subrayó también que el hospital pone siempre a la persona en el centro:
“Cuando alguien llega a nuestro hospital no vemos solo a un paciente: vemos una historia, una familia, una vida que necesita cuidados y acompañamiento. Por eso, junto a la atención sanitaria, hemos construido una Obra Social y un voluntariado que son el corazón de nuestra identidad”.
En 2024, más de un centenar de voluntarios del hospital regalaron miles de horas de su tiempo en proyectos como la Farmacia Solidaria, la terapia canina, la música como terapia, Cartas que curan o el acompañamiento a mayores y pacientes. Todas estas iniciativas comparten un mismo propósito: que nadie se sienta solo.
El concierto del sábado forma parte de una campaña que tendrá su punto fuerte el próximo mes de octubre, con cafés solidarios en distintos barrios de Zaragoza (del 14 al 17 de octubre) y un gran encuentro final en la Plaza de La Seo, invitando a toda la ciudad a implicarse en la búsqueda de soluciones a la soledad no deseada.
Además de la música, los asistentes pudieron colaborar a través de la Fila 0 solidaria o adquiriendo pulseras y tazas con fines benéficos, cuyos fondos se destinarán íntegramente a proyectos de apoyo a las personas más vulnerables.
El hospital agradece la implicación de todos los que hicieron posible el evento: profesionales, voluntarios, familias, Hermanos de la Orden y entidades colaboradoras. Como recordó la gerente:
“La música tiene un poder especial. Nos une, nos emociona, nos recuerda que nadie debería estar solo. Hoy, en este parque lleno de vida, lo hemos comprobado todos juntos”.








