«Hacer». Por el Dr. Emilio González

Amanece con una ligera llovizna sobre la ciudad. Silencio. Un cielo gris plomizo se refleja en las ventanas de las casas como espejos de tristeza. Poco a poco la habitación se va iluminando destacando formas sobre las sombras que amenazadoras se ciernen sobre mí, mezcladas con los recuerdos de la mirada angustiosa de los últimos pacientes que había visto unas pocas horas atrás.

Instintivamente me toco la frente, no está caliente, respiro aliviado pero me aseguro, 36,4º. Puedo volver a trabajar, mañana quizá no.